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lunes, 25 de mayo de 2009

transformación de una casona Casonas, casonas, ranchos, casonas, paseando un martes por la mañana barranquina, solo existe gente viviendo y viviendo, solo viven, ya estoy por la San Martín, siento el frío de la sombra y la calidez de la calle, árboles. Este era el Barranco que mis abuelos me inducían a creer, caserío de veraneantes, trato de constatar la historia del abuelo en el paseo del martes, parece ser cierta, llegué a Sáenz Peña, casas, casonas, casonas, ranchos, alameda que se pierde en el mar, mar de vapor, no, algo no concuerda. Decido atrevidamente ingresar a una de las residencias (casonas, casonas) ya que el ingreso es diferente a la imagen que tengo del relato del abuelo, encontré lo que no concuerda!, ya no es más una residencia. Dédalo, logro leer en la pared del recinto, las obras de arte y artesanía logran persuadirme soslayadamente …2 horas!.... sigo el paseo en la mañana barranquina, volteo y mar, niebla y cielo se confunden en uno solo, sigo mi camino pensando. La casa que contaba el abuelo (Dédalo ) ahora persuade por el arte que alberga, yo también quisiera albergar en mi casa arte y que lo miren, momento, vivo en departamento en San Felipe, fregado! Las calles me llevan, las calles y los muros que la contienen se apoderan de mis pasos, cuando vuelvo en mí leo en un cartel que desdibuja el paseo que tranquilamente llevaba, Perez Roca. Casonas, casonas? Si, igual encuentro algo raro, una entradita peculiar dentro de una misma casona, una casona como la anterior, sorpresa de nuevo, Cinematógrafo de Barranco llego a leer. Justo “Pink Flamingos” la que necesito ver. Yo también quiero proyectar así unas peli…..vivo en departamento! Hora de almuerzo, Av. San Martín, Bajada de baños, Chala, casona?, no, Restaurante, que rico! Me encontré con una amiga. Dos de la tarde, ahora Barranco se apodera de 4 pasos, nos lleva de vuelta a la alameda que se pierde entre el mar y la niebla, casona!! No, Teatro. En el Mocha Graña nos quedamos a ver la obra, yo también quiero…., no puedo, ella también quería vive en una casa de la Molina, tampoco puede (hacer obras de teatro y que las vean). Regreso a las sombras de los ficus colosales, que me llevan por gravedad más cerca del mar….casonas, casonas, casona o restaurante?, casa, casona o bar?, casona, casa, casona o peña?, casa, casona, van bajando con sus techos al ritmo de la pendiente, nuestros pasos y los techos ritman en el entorno, se apodera de nuestra mente. Se acabó el ritmo , el mar protagoniza, es un solo ritmo ahora, la bajada casi nos dejaría flotando en el océano, antes de ir a tirar piedritas al mar vemos algo que se desprende como un brazo de ese mar protagónico, un camino dentro de la perspectiva del mar casi imperceptible, casona?...... El acantilado hace su aparición, estamos literalmente en medio de él, pinturas y esculturas enterradas dentro del cerro protagonista, persuasión otra vez, creadores y observadores se mezclan frente a la obra artística, quiero llevar clases. Ella dice: encontré otro taller enterrado!, a ver las pintur…, no hay pinturas, escenario y actores nos presentan teatro, otro teatro? No, alquiler de herramientas, confundidos, cartel “el domingo se proyectará tal película”→sala de exposiciones? Seguimos anclados en el acantilado, el mar es la escenografía posterior de nuestros pasos, desaparece, no, ahí está de nuevo, más obras de arte, más exposiciones, no sé con qué me voy a topar ahora, el entorno guía mis pasos, como en la alameda que se perdía en el mar y la niebla, o como en la sombra de San Martín, o como en el ritmo de los techos de la bajada… casona!, no. Llegó la hora de tirar piedritas, bajamos, piedras limpiecitas, la noche reemplaza el mar o la neblina, ah me olvidaba, estudio arte.
En un día de primavera, Karina decidió que era el momento perfecto para comenzar su rutina de ejercicios. Se levantó temprano, cuando la mañana aun estaba fresca, y decidió ir a correr al malecón de la Costa Verde. Karina manejaba camino a Barranco, donde sabía que podía contar con estacionamiento para su vehículo. Cuando llegó notó que ya había varios autos estacionados en esa zona. Ella bajó y se preparó para comenzar a correr. Hoy día su ruta sería hacia Chorrillos, ida y vuelta. Le pareció perfecto, para comenzar a correr, utilizar un tramo no muy grande. A Karina le gustó correr por el malecón de la Costa Verde porque es amplio y cómodo, casi no siente los ruidos de los carros ya que el malecón está un poco más bajo de la pista y además la ciclo vía y la vegetación te aleja del caos vehicular. Luego de cuarenta minutos aproximadamente Karina llega a la playa Barranco. Estaba muy cansada y acalorada ya que en el transcurso de la mañana el día había calentado y si bien eso era perfecto para estar en la playa, no fue tan bueno para el ejercicio. Felizmente en la playa de Barranco podría refrescarse y descansar. Entró a los vestuarios para bañarse y cambiarse la ropa a algo más adecuada para un día de playa. Llamó a sus amigas y todas se reunieron en la plaza cerca al estacionamiento media hora más tarde. Se dirigieron hacia la zona de playa, mientras que subían por las diferentes plataformas y conversaban sobre una pelea que una de las chicas tuvo con su novio. Finalmente encontraron una plataforma que contaba con mobiliario para tomar sol y descansar, por lo que todas se dirigieron hacia allá. Mientras que las horas pasaban y las chicas seguían conversando el calor se volvió insoportable por lo que decidieron bañarse. Karina y dos amigas más prefirieron meterse al mar. Ellas sabían que a pesar de estar lejos de la orilla, el banco de arena les permitía bañarse y tener el agua hasta la cintura. Ellas no tenían ganas de nadar por lo que estaban muy a gusto en esa zona. Jimena y Carla, amigas de Karina, decidieron hacer un poco más de ejercicio. Así que se fueron hacia la piscina de nado donde se encontraban los demás deportistas. Sin embargo, como a Melisa y Sofía no les gusta mucho el mar, prefirieron irse a la piscina común, por lo que todas quedaron dispersas en la playa urbana de Barranco. Ya era hora de almuerzo y las chicas tenían un poco de hambre. Decidieron ir a comer una ensalada en la cafetería mientras que disfrutaban la vista al mar y al acantilado. Durante este almuerzo las chicas pensaban que podían hacer más tarde. A Melisa se le ocurrió la idea de ir a pasear en bote. Mientras que se acercaban hacia la zona de botes, observaban como la gente llegaba en bote desde otros distritos a Barranco. Y cuando estaban por subir a uno de los botes de paseos, Karina se encuentra con Miguel y sus amigos. Aprovecharon y quedaron en encontrarse en el “Portal” después del atardecer. El “Portal”, conocido también como “Portal de Barranco” es un edificio que exhibe la historia de Barranco, así también como todo lo que sucede en este distrito. Luego del paseo en bote las chicas llegaron justo para el atardecer. Se apresuraron para llegar al mirador al final de la prolongación de la Bajada de Baños, de donde se tiene una vista en la que puedes ver el mar y Lima. Puedes ver el atardecer y como Lima comienza a iluminarse inmediatamente después de ese momento. Ya había terminado el atardecer y Karina y sus amigas tenían que encontrarse con los chicos en el “Portal”. Ellos aún no llegaban, entonces las chicas decidieron que mientras que esperaban iban a pasear por la zona de la historia de la Bajada de Baños. A un lado de la sala, la cual era más un pasadizo muy amplio ya que esto era un recorrido, encontrabas fotos antiguas de la zona de Barranco, mientras que al otro lado del pasadizo encontrabas unas salas donde podías escuchar música, por ejemplo, de Chabuca Granda. También había una sala con pasajes de libros que mencionan como era Barranco. Finalmente había un área donde encontrabas pinturas y esculturas sobre como veían Barranco. La idea de estas zonas era ver Barranco a través de otros personajes de la historia barranquina, ves un Barranco distorsionado por las interpretaciones de estos personajes. Mientras que ellas paseaban sonó el celular de Karina. Miguel las estaba buscando en la entrada del otro recorrido. Karina y sus amigas se apresuraron para llegar rápidamente donde estaban ellos. Una vez juntos comenzaron a caminar por la zona de presentaciones de Barranco. Primero entrabas a una zona donde encontrabas todo lo referido a museos y exposiciones. No sólo te decían donde se ubica la galería o museo sino tienen toda una presentación sobre que ocurre en estos sitios. Estas zonas tienen el carácter que estas galerías y exposiciones, presentan el “humor” del lugar. Pero los chicos se desanimaron bien rápido y prefirieron ir a la siguiente zona. En esta parte te muestran todos los restaurantes y bares, que tipos de comida sirven y si es que hay algún show. Las chicas estaban muy animadas porque querían ir a comer algo antes de ir a alguna discoteca. Una vez que eligieron ir al “Tío Mario” que se ubicaba en la misma Bajada de Baños, pasaron a la siguiente zona donde encontrabas todas las discotecas o sitios a donde podías ir a bailar o escuchar música. Esta zona contaba con música y te mostraba los diferentes tipos de música que se escuchan en estos lugares. Todos decidieron que sería divertido pasar primero por “La Noche”, que estaba ahí cerca para terminar después en “Sargento Pimienta”. Para ellos no fue necesario verificar el mapa general donde encontrabas todos los locales, ya que ya habían ido otras veces a estos. Así que se enrumbaron hacia la Bajada de Baños y subieron al local del tío Mario, donde continuaría su diversión. Al finalizar su noche, Karina se había divertido bastante y se dio cuenta que estaba agotada y que mañana, tal vez, podría ir a relajarse a la playa de Barranco en vez de salir a correr hacia Chorrillos.
CENTRO DE LA MUSICA EN BARRANCO

Hoy llegaré tarde, no me esperen para cenar. Tengo ensayo y luego daré una vuelta por Barranco”, dijo antes de salir hacia la universidad. Tenía el horario calculado para salir temprano y no cruzar Lima en hora de tráfico, pero lo que él no sabía es que el examen sería tan largo.

5: 45. Nunca había tardado más de dos horas en los exámenes, con casi tres horas es un hecho que llegaré tarde. Sería genial que contesten el celular para avisarles… lo más probable es que estén metidos en las cabinas de música. Dijeron que el martes en el lounge, en nuestro break de post producción, habían escuchado que unos amigos habían conseguido unos discos inéditos y querían juntarse para oírlos. Normalmente llego temprano, para ver si me encuentro con alguien o para escuchar cómo practican, incluso en los espacios abiertos. No importa, ya sabían que estaba en parciales.

Lo que más me fastidia es tener que cruzar la ciudad. Es viernes por la tarde, y mi auto es demasiado antiguo como para soportar subir la pendiente de la Costa Verde sin tener problemas, así que pasaré por Miraflores cuando todos empiezan con el after office, tráfico seguro. Genial, la Javier Prado está cerrada y las paralelas están desbordando de vehículos… tendré que pasar por el Parque Kennedy.

6:15. 5 minutos, sólo avanzo tres calles y ya cambió el semáforo. La calle parece una gran plaza, debe haber un evento. Hay algo extraño esta noche, pareciera que estuvieran jugando con la iluminación de la Iglesia y que hubieran sacado los parlantes de la misma para poner una fusión de jazz e instrumental clásica, muy alejada del barroco típico de Iglesia…

“Teatro mudo. Viernes 22 de mayo. Presentación: grupo de teatro independiente + Colaboración del Centro de la Música”. Eso lo explica todo. Planteamos hace varios meses el tema de “melodías para sordos”, cuando empezamos a grabar el demo, en el que buscábamos ritmar en el tiempo los colores proyectados según la equivalencia de la frecuencia del sonido con la frecuencia propia de cada color.

Dejamos un post en el panel de intercambio del café, proponiendo una reunión para empezar el proyecto y para sorpresa nuestra, la semana siguiente terminamos en medio de un colectivo interdisciplinario donde los músicos éramos minoría. En ese momento pensamos que tal vez en alguna de las presentaciones que se dan en el café había mucho más público externo del que creíamos. Luego nos dimos cuenta que el café tenía movimiento todo el día, con usuarios variados que asistían por cercanía laboral o para ver las exposiciones que usaban el lugar como plataforma de presentación. Un par de meses después terminamos esbozando un software que permitiría traducir las frecuencias captadas por el micrófono en colores, pero nunca supe cómo lo terminaron y si lo llegaron a terminar. Probablemente debido al tema del rango de frecuencias visibles, hayan tenido que buscar una equivalencia de colores, pero lo cierto es que era un proyecto interesante. No sé si lograron traducir el sonido en colores, pero al menos se percibe que las variaciones siguen el compás de la música y las fluctuaciones de frecuencias en las notas.

Otra vez el semáforo en rojo, pero esta vez no me molesta. Aún no logro encontrar dónde están los músicos. Pareciera que los han camuflado bien y es como debería ser si es que el show es la presentación de teatro mudo. No, debe ser que usan el mismo sistema que instalaron a lo largo del malecón de Miraflores para articular los parques. Entonces los parques se convierten en espacios temáticos determinados por sonidos o silencios con géneros específicos que podrían variar a lo largo del día. Este mecanismo se configura mediante la instalación de cajas de emisión de sonido, proyectado a distancia desde el Centro de Música por medios electrónicos. No son mandos a distancia, es más bien como una radio de señal cerrada, ya que el usuario puede elegir qué sala quiere oír a tiempo real, si es que la banda abre la señal, o en base a las pistas grabadas en el estudio de grabación. Con este sistema se planteó la articulación de los principales espacios de la ciudad con redes virtuales.

6:40. El ensayo empezó hace diez minutos y recién estoy pasando por Larcomar. Y en efecto empezó, también han instalado cajas de sonido en el parque Salazar. Veo que están escuchado a mi grupo en pleno ensayo pero parece que han llamado a un vocalista. Creo que su banda es la que había reservado la sala antes, deben haberse encontrado en el lounge. Ese ambiente es el núcleo de encuentro de los músicos, ahí conocí al grupo con el que toco actualmente, se intercambia ideas y técnicas con otros grupos. En cambio el laboratorio viene a ser un ambiente más técnico, un espacio de experimentación interdisciplinario donde encuentras desde músicos y comunicadores, hasta electrónicos y matemáticos puros.

7:00. Acabo de parquear, hay una presentación en la cafetería pero ya estoy media hora tarde, por suerte reservamos la sala por dos horas. Para llegar a la sala tengo que pasar por el vestíbulo. Es tan amplio y abierto que la primera vez que vine pensé en el carácter público que el lugar reflejaba. Esa vez vine por la mañana y me sorprendió la cantidad de gente que había en la zona a esa hora, porque antes de la instalación del Centro de Música los flujos eran mínimos. Busco a mi banda en la computadora y la ubico en una de las salas medianas. Bajo las escaleras y salgo por el camino aterrazado sobre la ladera. Es interesante la disposición de estas salas de ensayo porque son las únicas salas de ensayo semicerradas que he utilizado. Están empotradas en el cerro y controlan muy bien el sonido, aunque no comprendo cómo dado que tienen un lado abierto hacia el camino en la ladera. Esta apertura no afecta la privacidad de la sala pues están en desnivel respecto al camino, en cambio simula la situación de escenario hacia los espacios abiertos.

8:30. Acabó el ensayo, todo está cerca así terminaremos de ver la presentación en la cafetería y luego iremos a ver qué encontramos por Barranco.
Es el típico invierno limeño y son las 11 de la mañana aún la neblina densa cubre toda la ciudad, Luis un joven miraflorino de 23 años se dispone a dar un paseo en Barranco junto a unos amigos que vinieron del norte; pues le comentaron que era el lugar perfecto para caminar y pasar un buen rato. El mar lo conoce a la perfección pues en el verano se la pasa en las playas aledañas a la bajada Balta para surfear desde tempranas horas del día. Pero esta vez se tomará el tiempo para conocer el otro lado de Barranco. La propuesta es ir a la plaza principal y luego bajar a tomar unas cervezas mientras conversan un poco, para ya en la tarde terminar en un bar o discoteca en el boulevard. Es así que tomaron el carro del padre de Luis y emprendieron el recorrido, el viaje se les hizo largo porque hay mucho tráfico y además están reconstruyendo la avenida República de Panamá. Después de unos 30 minutos llegaron a su destino, estacionaron el auto cerca a la iglesia principal; esta fue el primer referente del lugar, como siempre imponente, se encuentra frente a un parque donde los antiguos barranquinos acostumbran conversar; mientras cuidan a sus nietos que gustosos juegan cerca a la pérgola y la pileta. Los jóvenes circularon un buen rato y llegaron al puente Chabuca Granda donde encontraron turistas y visitantes, mientras se escuchaba el sonido de la música criolla de un cajonero y un guitarrista que abarrotaban la plazita frente a la hermita. Pero la música era lo suficientemente amable para entablar una conversación, y sin querer se quedaron un momento apoyados sobre la baranda del puente hasta que salió el sol. Siguieron el camino de la bajada; que no tan solo estaba infestado por enormes Ficus que brindaba una sombra segura durante todo el camino, sino que también descendía discretamente en una escala amigable con el grupo. La escala aunque simple, pero precisa incorporaba un camino como de 3 metros de ancho y unas casitas que miran en torno al camino componen la bajada. Se detuvieron a almorzar casi amenazados por “jaladores” en una de estas casas que ahora son restaurantes. El mozo los atendió y les comentó que sería bueno que fuesen a la nueva exposición de arte tradicional. Uno de los amigos de Luis estudiaba historia y le interesaba el tema; aunque tampoco deseaba aburrir a sus amigos; las pocas exposiciones de este tipo le resultaron bastante interesantes pero a la vez tediosas; se hacían en lugares mayormente antiguos y sabía que hay párrafos pequeños que lo acompañan con una luz que la resalta. Al terminar de almorzar mirando al mar desde un extremo de la bajada, insistieron en in al lugar sabían que su amigo el futuro historiador, Marcos, deseaba ir. Entonces continuaron la caminata antes de llegar a la plazita final lograron ver el mar enmarcado por el perfil de la naturaleza; hacia la derecha se abría un camino donde se veía entrar a algunas personas que iban ascendiendo hacia una entrada inserta en el acantilado. Siguieron a un grupo y penetraron en la entrada, en medio de la grava se apreciaba que era casi un lugar esculpido; no era algo natural sino más bien había mano del hombre aunque tampoco forzado. Lo primero que observaron era a un grupo de turistas ya casi ancianos que caminaban lento; la incisión cambio drásticamente para abrirse al cielo ; desde donde entraba fuertemente la luz solar alumbrando el camino se podían leer unos símbolos acompañados por imágenes, eran símbolos andinos se notaba claramente. Hacía la derecha penetraba otro rayo de luz, otros símbolos se incorporaban ahora además de breves proyecciones de la producción artística popular donde se veía a la gente sumamente atenta. Era la exposición de tan solo un objeto de arte popular; parecía decir mucho, había niños y jóvenes que tenían un espacio para hacer a su manera la técnica que se apreciaba. Hacia el encuadre habían arboles y la gente podía sentarse un momento; por otro lado, se veía gente que parecía haberse conocido ahí pero que comentaba acerca de lo que veían. A un extremo el objeto iluminado precisamente como elemento hito alrededor la gente dejaba mensajes de sus apreciaciones. El camino continuaba intrínseco con el cielo y mostrando en ocasiones el mar, aunque a veces aterrador, el contacto con el cielo o el agua impulsaban la travesía. Había un grupo de jóvenes de un colegio de Villa el Salvador; se notaban super entusiasmados; uno de ellos miraba y escuchaba con detenimiento la segunda obra expuesta; tuvieron la suerte que el artesano autor de esa obra justo allá llegado ahí a hacer unos últimos retoques con el museólogo y se tomó la amabilidad de explicarles pieza a pieza, detalle a detalle cada una de las cosas que hacía. Parecía un cuento, y adultos y jóvenes se reunieron a escucharlo; aunque tenía una forma distinta de expresarse la cantidad de información transferida fue consistente para que los estudiantes hicieren el dibujo de propia apreciación encargado por el profesor; el niño más entusiasmado conocía la técnica había venido a estudiar a Lima y era del mismo lugar de donde venía el artesano. Tenían el espacio para hacerlo in situ; mientras los amigos pasaron a otra sala donde se encontraban más adultos; algunos elementos se podían apreciar y tocar. La tercera obra expuesta continuaba hacia el mar esta vez la simbología se encontraba en las rocas; el “agujero recorrido” se disparó hacia el océano, donde la roca chocaba el agua y los árboles continuaban su función de protección solar. El camino hacia el mar fue casi imperceptible sin darse cuenta Luis vio a uno de sus amigos que recién había terminado de surfear en esa zona porque la mar estaba brava como para ir a la bajada Balta. Se secaba entre las rocas, Luis presentó a sus amigos y quedaron en reunirse más tarde. Al final de este “muelle roca” se veía una fuerte cantidad de personas La gente aquí se relajaba un poco algunos mojaban sus pies mientras se veía a un grupo de pesca llegar a posarse sobre estas rocas por horas, mayormente ancianos. Pero el espacio final reventaba de gente contemplando el mar. Parecía que la historia que contaba esta última pieza era la de la vida ; y la conexión del hombre con la naturaleza, toda pieza artesanal contemporánea o no poseía un agradecimiento intrínseco a la naturaleza y además un mensaje. De regreso se veía el barranco y la Costa Verde en su plenitud con edificios, con naturaleza. A Luis le encantó ver esta imagen, el había vivido un tiempo en el Callao cuando sus padres recién empezaron; su padre era arequipeño y su madre de Lima tenía la casa de sus padre ahí; se lograba ver también el planetario de donde Marcos había visitado cuando niño. Los edificios miraflorinos como obeliscos repuntaban el borde superior del acantilado. El tercer amigo, le preguntó a Luis que qué había pasado con la vía vehicular de la Costa Verde; mientras regresaban y la neblina poblaba nuevamente el lugar. Luis explicó que un día se dio cuenta que habían no tan solo enterrado bajo el “muelle roca” la vía sino que habían incorporado un transporte público solo para la costa verde. Él lo tomaba a veces cuando no podía prestar el carro de su padre y además comentó que esos buses tenían un espacio para colocar su tabla; pero el mayormente la dejaba en los lockers del club de surfers. Pasar por debajo era una experiencia divertida algunas veces en el carro puedes ver el mar, otras arboles y otras te metes al barranco. Al llegar al acantilado Luis y el tercer amigos comentaron la experiencia de encontrarse a detalle con una obra artesanal de tal envergadura; se exponía el nombre de las próximas obras a conocer. Y Luis iba a decirle a su padre quien tenía un singular aprecio por esta clase de arte. Al final había un grupo de gente inscribiéndose para un viaje grupal al lugar donde se había realizado una de estas piezas de arte popular y que además incluiría un viaja a Quinua en Ayacucho. Los tres amigos recogieron folletos y fueron conversando interesados en un viaje de este estilo. Al final también hay un panel donde uno coloca los propios dibujo o trabajos hechos en el sitio; se puede llevar el de otros a cambio que pongas el tuyo. Luis comentaba lo importante que era conocer esto, “mis viejos tienen algunas artesanías en la casa”. Marcos fascinado explicó que a comparación de otras exposiciones esta le parecía interesante porque la gente interactuaba con la exposición y además era parte de ella; es muy difícil entender toda la vida y el aprendizaje artesanal en una sola caminata, pero es peor que se tome como un simple objeto de arte popular. Además le dijeron que en verano el muelle hecho de rocas se repletaba de gente que venía a tomar el sol y bañarse; aquí viene la gente que no le gusta la arena; secarse entre las rocas es mucho más fresco. A la gente le gustaba irse a Chorrillos a bañarse durante la tarde y ahora que se acoplaron los baños termales esto también ocurre en invierno. Ya son las 5 de la tarde y mientras algunos se van otros llegan a ver el atardecer o comer anticuchos. El muelle posee un café en la mitad de la travesía donde la gente suele pasar horas sentada mirando el mar, ya que el café es accesible para todos casi todos los que van consumen en el lugar o lo llevan afuera para seguir disfrutando hasta altas horas de la noche. A cierta hora se cierra el acceso al lugar por motivos de seguridad. El regreso lo emprendieron por otro camino, el proyecto comprendía un acenso por el funicular; se enteraron como era Barranco antes, de regreso al lugar donde comenzaron; la Hermita era la protagonista; la misma fundadora del lugar; habían estado caminando en torno a ella. La calle del padre Abregu había sido renovada y donde había habido una casona vieja se instaló una biblioteca de arte nacional. Finalmente ya un tanto cansados decidieron ir a tomar un baño caliente en Chorrillos, luego regresarían a Miraflores para más tarde salir rumbo a las divertidas noches barranquinas.

jueves, 21 de mayo de 2009

PROGRAMA_II
Como ya analicé en el anterior panel, en Barranco prima la cultura por sobre la naturaleza, todo funciona hacia adentro. Además de esto, me fije en cual era la característica que hacía que Barranco sea como es, y la encontré en la transformación de la casona, ésta alberga el día de hoy diversos usos, y es con este esquema que superpongo su distribución inicial para conseguir un programa para el paseo-recorrido que propongo. Taller Escuela de Arte, Anfiteatro y Feria de Comida como atractores, y finalmente un Talle Escuela de artes escénicas.

lunes, 18 de mayo de 2009

lunes, 11 de mayo de 2009

PASEO DEL BARRANCO
En la bajada de Baños prima la cultura por sobre la naturaleza, quizás ese sea el motivo por el que la relación con en acantilado y el mar sea tan pobre, todo ocurre hacia adentro, en el espacio urbano que tiene un carácter particular.
La propuesta intenta ser un filtro entre estos 2, ciudad-hombre(cultura) y acantilado-mar(natura), equipando con espacios públicos de expresión, lugares de reunión, anfiteatros, cines al aire libre, talleres de arte (escultura, teatro, etc). Genero un paseo-expresión, actividades mixtas que funcionan longitudinalmente. Brindar el espacio que no tiene la bajada de Baños, por sus proporciones, escala, situación patrimonial, etc.
PROGRAMA ARQUITECTONICO

Se enfrenta la Bajada como la problemática integral de un recorrido. Se busca que los accesos no sean simples ingresos sino parte del paseo. En la zona superior se busca recuperar el espacio público, desplazando el parqueadero para priorizar el uso peatonal. Se considera la intersección del Puente de los Suspiros y la Bajada como el ingreso principal y se inserta un Centro de información que muestre la historia del lugar y su relación con Barranco como parte del núcleo de entretenimiento nocturno.

Considerando Barranco como un distrito bohemio de arte y entretenimiento nocturno alternativo, con un carácter que lo distingue de Miraflores y San Isidro, se inserta el tema de la música como parte del programa. Barranco ofrece performances musicales, pero no cuenta con equipamiento que sirva a los músicos; prioriza al público como actor principal, sin considerar el mercado de los músicos como tema independiente a desarrollar. Por ello se inserta un Centro de Música que sirva a estos actores, con salas de ensayo, alquiler de equipos, etc. Paralelamente, se considera este edificio como un edificio de carácter colectivo, que recupera la vista superior como bien público y controla la ocupación de la ladera con un equilibrio entre volúmenes y terrazas.

Finalmente, se busca insertar un programa en el mar que contemple usos en distintos momentos del día y del año, para generar la sensación de seguridad en el recorrido y tensionar los flujos de la zona superior de la Bajada.

Para la bajada de baños de Barranco considero que los usuarios en los que me voy a enfocar son los deportistas, surfistas y turistas. En el caso de los deportistas y surfistas, se necesita un lugar donde puedan dejar sus cosas y donde puedan cambiarse, por lo que se plantean baños y vestuarios en la zona de playa. Estos sirven también para los turistas que van a playa. Además se plantea un acceso al mar que continua desde la bajada de baños, considero importante el acceso al mar ya que por el banco de arena existente se podría dar una zona de baño más amplia. En las plataformas de esta extensión se considera zonas de descanso con mobiliario para bañistas.
Se plantea la posibilidad de que se utilice la zona de playa como acceso a Barranco, por eso se presenta un museo de sitio en la extensión de la bajada. Este museo se recorreria de abajo hacia arriba logrando de tal manera descubrir el paisaje del acantilado en el momento en que se termina de recorrer (mismo caso de la bajada de baños cuando descubres el mar). También se habría un restaurante. En la misma bajada se plantea cambiar el mirador de sitio, y en lugar
de este se presentaria un café que sirva como zona de descanso, intermedia entre ambos puntos. El mirador pasaria a una zona un poco más arriba con mejor vista. Debido a la neblina que se esta presentando en esta época, considero la posibilidad de habilitar unos atrapaniebla y utilizar esta agua para las plantas del malecón y de la misma bajada.

miércoles, 29 de abril de 2009