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jueves, 16 de julio de 2009

lunes, 8 de junio de 2009

miércoles, 3 de junio de 2009

lunes, 25 de mayo de 2009

Llegó de nuevo el fin de semana, por fin se puede descansar hasta un poco más tarde y relajarse el resto del día juntos con los hijos. Dan las 9 de la mañana y Santiago y su esposa despiertan al escuchar los pasos de sus pequeños hijos Melisa y Pedro, de 6 y 9 años respectivamente, dirigiéndose a su cuarto. Las dos pulgas saltan sobre la cama y empiezan a juguetear con sus padres, esta es señal de que ellos ya están listos para empezar el día. Terminado la hora del desayuno los niños buscan sus juguetes preferidos, los sacan a la sala, inspeccionan cual es el mejor rincón y empiezan a jugar. Pedro se ubicó frente a la tele, conectó su Play Station 3 (el regalito de navidad de sus padres) y se desconectó del mundo mientras su mente pensaba en como mataría al monstruo que aparecía en la pantalla. Por otro lado Melisa cogió sus bloques de madera y empezó a ¨construir¨ la casa para sus pequeñas muñecas, luego su imaginación empezó a volar e inventar una historia con ellas. Cada uno se divertía por su lado mientras Santiago, quien estaba sentado con ellos en la sala, los observaba de reojo al mismo tiempo que se entretenía leyendo el diario. Daban ya las 11 de la mañana y los niños ya se habían aburrido de estar dentro del departamento así que les dicen a sus papas para bajar al malecón para seguir jugando. De igual forma, luego de la semana cargada de trabajo, lo último que necesitaban ambos adultos era estar encerrados en casa. Al llegar al parque se encontraron con una gran cantidad de niños paseando en bicicleta o patinando, por ahí algunos con skates u otros simplemente paseando con sus padres. Mientras se descendía por las escaleras se observaba todo un ambiente de transito ya sea a velocidades moderadas para sentir la emoción de coger velocidad con las pendientes o totalmente lenta para así ir contemplando el mar desde el gran balcón del malecón. Era hora de dirigirse a la zona de juego así que empezaron a bajar por el camino que lleva hacia la parte baja del acantilado. El camino era una especie de hilo que conectaba una secuencia de plazas lúdicas. En la primera de la mano izquierda, mientras Pedro la recorría se encontró con un tablero grande de ajedrez donde el rey era un poco más pequeño que él. No le faltaron ganas de empezar a mover las fichas a su regalado gusto. Santiago viendo el interés de su hijo se ubico al otro lado dispuesto a empezar una partida en la que iría enseñándole a su hijo las jugadas a realizarse. Así como este juego había otros de igual tamaño. La plaza era un gran tablero donde los juegos de mesa se llevaban a cabo. Junto a esta zona de juegos tranquilos se encontraba una galería de exhibiciones temporales, en ese momento se exhibían los diferentes personajes de acción, tanto de la época de Santiago como de Pedro, donde grandes imágenes llamaban la atención de los visitantes y la explicación de la lógica física de los poderes de cada uno acrecentaban la curiosidad tanto de grandes como de chicos. Como esta exhibición también había exhibiciones de pinturas, esculturas y fotos. Junto a la galería se ubicaba un gran espacio de actividades lúdico artísticas. El ambiente era dividido por elementos coloridos y de diversos tamaños que jugaban a darle distinto carácter a las diversas zonas ya sean de pintura, arcilla, origami, globos o plastilina donde Melisa jugaba a crear algo que fuera a aparecer en la zona de exhibiciones, con el afán de hacer algo bonito le pide ayuda a su mama. Hacia el lado derecho del camino se encontraba la biblioteca junto a la mediateca. Una terraza los recibía al espacio, aquí padres e hijos estaban recostados en el pasto leyendo cuentos. También había una sala llena de elementos donde los niños podían recrear historias según la imaginación de ellos o final que quisieran darle a los cuentos ya conocidos. En esta zona también había un pequeño anfiteatro donde eventualmente Santiago y sus hijos se sentaban a ver obras de teatro infantil o donde los pequeños mismos escenificaban sus cuentos. Era hora de continuar bajando. Y otras plataformas recibían a la familia. En este segundo nivel, Melisa encontró los bloques con los que había estado jugando anteriormente en casa pero mucho más grandes. Ya no eran bloques para construir algo para su muñeca sino que podía construir algo para ella misma. Podía jalarlos, levantarlos o girarlos pero teniendo en cuenta la ayuda de su mama. Así esta última también participaría en la creación de la pequeña. La topografía en esta zona era tratada de tal forma que los niños podían trepar y jugar con los diversos desniveles. Así mismo elementos musicales artesanales darían el ambiente sonoro a esta zona de juego. Junto a este espacio se ubicaba también la ludoteca si el interés del niño iba por el uso de juguetes de la época. Sin darse cuenta entretenidos entre juego y juego ya eran las 2 de la tarde y era hora del almuerzo. Como era de imaginarse ni Pedro ni Melisa pensaban abandonar su juego así que Santiago y su esposa decidieron no regresar a casa, por más que vivieran totalmente cerca, y prefirieron almorzar ahí. Casi llegando a la zona de playa se encontraba la zona de descanso y refrigerio donde un patio de comida ofrecía como buffet una diversidad de platos preferidos por los chicos. Mientras almorzaban en una terraza amplia con vista total del mar los juegos de agua ubicados en la zona de playa llamaban demasiado la atención de Pedro y Melisa quien presurosos por bajar devoraron sus hamburguesas para continuar el camino y seguir jugando. Llegada las 6 de la tarde el cansancio total abordaba a los pequeños quienes debieron de haber recorrido al menos un par de veces más las zonas de juego con sus padres. Es entonces que Santiago y su esposa cargados en brazos regresan con Pedo y Melisa a casa, esperando estos últimos repetir la experiencia el próximo fin.

CASA JOVEN, CASA PARA TODOS

...Ahhh!!!¡10:30! ¡Me quedé dormida! Felizmente tengo clases recién en la tarde y solo me falta completar el trabajo e imprimirlo. Sabía que no debí quedarme hasta tan tarde. Pero que importa, la conversa estuvo divertida! Ya era hora que abran un lugar para jóvenes aquí en Lima. Lo mejor es que queda a pocas cuadras de mi casa, por el parque donde solía ir a jugar de chibola. Si pues ese lugar era bien paja, cuando estaba en el cole también iba, porque ahí uno se podía alejar de la ciudad, estar solo y pensar un rato. Habría sido fatal que una inmobiliaria lo compre, felizmente iniciaron ese proyecto de casa joven. Y así es como terminé ayer chupando tranquila con mis patas en el barcito del local. Es que tiene una vista alucinante! Y tiene una zona al aire libre para las noches en las que hace un calor maleado! No te das cuenta que pasa el tiempo por que hay todo un ambiente relax que te hace olvidar del estrés de los estudios. Y en invierno la neblina le da un aire místico. Nunca es igual. Siempre hay un paisaje diferente, eso es lo bacán.

¡Demonios! ¡La computadora se colgó! Ya se, voy a ir a la sala multimedia de la casa joven, ahí puedo encontrar la info que me falta y encima ahí imprimen barato. Si y de ahí puedo agarrar carro en el la Av. Del Ejército…

…Paola se ve apurada - ¡Hola Susana! ¿Tienes máquinas libres? Tengo que terminar una chamba al vuelo.- ¡Si pasa! Elige cualquiera.- Con razón, de lo contrario nos quedaríamos charlando horas. Eso es lo bueno de trabajar en este lugar. Cada día conozco a más chicos. Todos son diferentes y vienen con rollos diferentes. Se siente bien poder asesorarlos en lo que necesiten. A veces no son tan abiertos para pedir ayuda, pero ahí entro yo, como estoy acá siempre, de alguna manera me tienen confianza y así los puedo ayudar. Además que suerte poder trabajar en un lugar amplio, cerca al mar, con una oficina con vistas al parque y cerca al ingreso para poder recibir a todos los chicos. – ¡Habla Susana! ¿Que tal? ¿Hay gente en la sala? - Si, Pedro, están tus patas ahí, creo que están viendo el partido. - Noooo ya comenzó?? ¡Hablaos!-

… Esa gente. Todos prendidazos de la TV. Es que es la final pues por eso me vine corriendo del cole, solo que estos vagazos terminan más temprano! ¡No vale pe yo me tengo que venir desde la Av. Benavides! Pucha que chévere este lugar. En mi jato ni fregando entrábamos todos. Acá entran como 50 puntas sobradazo y mientras nosotros vemos el partido las flacas juegan fulbito y otras leen revistas. Genial para “hang out”. Comodazo con harto sitio donde sentarte, echarte recostarte y un techo alto con una mampara donde se ve en el mar a todos los “churfers”. Verdad esta bien paja, fácil le digo a Sonia a la salida y lo separo para hacer mi fiesta a fin de mes. Total acá no fastidio a ningún vecino. - ¡Goooooooooooool! -

- Chicos!!! Voy a ensayar unas nuevas coreografías, ¿alguien se apunta? - Desde chica me ha gustado bailar, pero nunca pude seguir clases, en el cole un tiempo, pero con la universidad y la chamba se me hace súper difícil. Felizmente me entere de este sitio. Hay salones que puedo separar para bailar cuando yo pueda! Y lo mejor es que acá conocí gente que también le vacila el baile, y podemos ensayar juntos. Es un amplio salón y quien pase por ahí puede vernos ensayar o unirse. El salón tiene espejos para poder verse y mamparas que iluminan desde el acantilado.-¡Lore, al costado están ensayando unos chicos que tocan bravazo, fácil abrimos el panel y pueden tocar para que nosotros bailemos!- ¡Buena idea Guille!- Eso es lo genial de tener espacios flexibles.

…Que chévere tocan, fácil algún día me apunto, pero hoy estoy con ganas de pasear con un puchito en mano… el proyecto no sale y en dos semanas es la entrega. Lo bueno es que tenemos un lugar donde reunirnos los 5, con mesas de trabajo y materiales, pero ahora necesito un break, los deje en la sala de reuniones para que discutan entre ellos. Cuando hay bloqueos como esos prefiero salir a caminar. El camino que rodea las diferentes salas es perfecto para relajarse. Puedes ver diferentes situaciones, paneles con exposiciones de lo que esta haciendo la gente, hay unas vistas espectaculares del acantilado y te conecta con el parque que envuelve al edificio. Además hay lugares para sentarse y aislarse de la gente cuando quieras estar solo. Eso es lo genial. Cuando quieres estar con gente vas por el camino, entras al estar o te paseas por los salones, y cuando quieres estar solo tienes pequeños lugares para estar o áreas del parque que te aíslan con lomas y depresiones de lo que suceda detrás. Eres tú y el paisaje. Puedes ver a los skaters hacer sus piruetas sin que ellos te vean o sientan tu presencia o también ver el mar y a los surfers. Bueno es hora de regresar a chambear, de hecho me siento más inspirado.

- Jorge, hay una presentación de teatro por el auditorio, parece que va a ser chévere porque hay harta gente, ¡y lo van a hacer hacia fuera! ¡Vamos a reservar una loma o una terraza!- Jajaja ¡Ya pues y de ahí subimos a reiliar y hacer street con el skate! – Por fin un lugar para nosotros. El skate park que hicieron hace unos años es una babosada porque siempre para lleno y solo es para hacer trucos o entrar en la poza. No había un lugar simplemente para patinar. Aquí, con pistas rampas, bancas, pendientes y demás variantes, más que limitarnos a 100m2, nos dejan la libertad de innovar.

… Así descubrí la casa joven. Me encontré un día con un pata en el Ovalo Gutiérrez y me dijo para ir a tomar un par de chelas, pero yo no tenia ganas de ir a la calle de las pizzas ni a barranco, estaba matado de la chamba y al día siguiente en la mañana del sábado, tenía clases; tampoco tenia plata para ir a otros restaurantes que quedaban por ahí. Pero Juan insistió, me dijo que era un lugar diferente. Así me convenció y comenzamos a caminar por toda la Av. Santa Cruz hacia el malecón. No iba por esa zona hacía tiempo, desde que me mude a Lince. Llegamos al parque Isaac Rabin y recordé que mis papás me llevaban a jugar de chiquito y cuando era adolescente ahí aprendí a hacer mis primeros trucos en skate. Vi que habían hecho una ampliación. Ahora el parque continuaba expandiéndose como una alfombra de patchwork. Esta nueva superficie tenía diferentes texturas y colores. Había desniveles en el terreno, lomas, pliegues, rampas y desigualdades que te guiaban bajando por el acantilado hacia el gran terraplén, balcón que te acercaba al mar.

Mientras bajaba iba descubriendo un edificio que se amoldaba a la trama del éste parque, parque y edificio hacían simbiosis. A través del recorrido se iban revelando las distintas salas iluminadas; donde había más gente era en el famoso bar del que hablaba mi pata. No era muy grande, de hecho no era una discoteca, pero era acogedor y hasta me encontré con unos amigos de la universidad que vivían por ahí.

El lugar definitivamente ha cambiado, ahora no da miedo bajar hasta la playa, las terrazas donde antes se dejaban mensajes con piedras ahora son murales donde quien quiera se puede expresar y en su lugar hay este edificio-parque que brinda un espacio para los jóvenes. La bajada que existía ahora esta mejor iluminada y es más segura. Gracias al barcito y el estar de la casa joven ya hay menos “chibolos pastrulos” y si quiero tomar ya no tengo que esconderme con la botella de 3litros de roncola en los lugares oscuros de la bajada, ahora me voy al bar; y esos antiguos lugares oscuros ahora están iluminados y son lugares para estar y conversar. En definitiva el lugar ha cambiado. Ahora se puede disfrutar de día y de noche y puedo estar y disfrutar de mi tiempo libre en un lugar sin tener nada que hacer.

Antonio vive en Miraflores y esta de vacaciones de la Universidad. Los ciclos son pesados y trabajosos, pero a Antonio siempre le gusto el Surf, y su relajo es ir a Punta Roquitas los fines de semana a correr olas. A veces se escapa durante la semana cuando tiene clases en la tarde. Para alguien que corre olas, a veces es una necesidad. Pero durante vacaciones es libre de pasarse todo el día si quiere tirado en la playa. Se va caminando cargando su tabla hacia el parque Isaac Rabin. La zona es bastante tranquila y todos los días bajan por esa bajada peatonal decenas de personas, tanto para correr olas como para mirar como lo hacen. La bajada es usada a veces también como un punto de observación, y mientras Antonio baja, ve a varios grupos de personas sentados sobre la baranda de la escalera viendo hacia el mar. Al llegar abajo, algo ha cambiado desde hace algunos años. Un edificio posicionado sobre el espigon, antes utilizado por pescadores artesanales, ahora da servicios a los Surfistas.

 

La concurrencia de gente a esta playa ha aumentado posiblemente al doble, y es usada incluso en horarios que Antonio no se hubiera imaginado. Mientras se aproxima al edificio, ve que las bancas preexistentes, antes deterioradas, se han cambiado por pequeños módulos con bancas, techos y sitio para apoyar las tablas. Además algo hace que el espacio se vea inusualmente amplio. Es la ausencia del  antes estacionamiento. Los conductores ahora se estacionan en una playa de estacionamiento que se encuentra en lo que fue el Muelle Uno. La gente ahora corre tabla hasta y desde el mismo espigon, cosa antes inimaginable. El baño que se construyo hace algunos años fue demolido. Este no solo no servia como vestidor, sino que también creaba una barrera que hacia que los surfistas no vayan mas aya del baño a la hora de correr o de pararse a observar. La zona utilizable ahora se va hasta el mismo espigon, con bancas, techos y miradores.

 

Pero Antonio no se acerca al edificio por pura curiosidad, la eliminación de los anteriores baños se dio porque ahora los nuevos vestidores se encuentran en este edificio. Y estos no solo cuentan con duchas, lavatorios y urinarios. También tienen zonas de vestuario y lockers para quien quiera alquilarlos y dejar su tabla y su wetsuit. La gente ya no necesita cambiarse en la orilla, cubiertos solo con la toalla. Además el servicio de guardarropas permite que Antonio vaya con tranquilo con algo de dinero para comprarse algo en el comedor a la hora que tenga hambre.

 

En el camino al vestidor encuentra un taller pequeño con una tienda, ahí venden accesorios. Entonces recuerda que necesita encerar su tabla y le pide cera al vendedor. Para su sorpresa, el vendedor se ofrece a encerarle la tabla por un poco más de dinero. Antonio no le parece mala idea, y mientras calienta y se va a cambiar, le deja la tabla, y al salir su tabla ya esta lista para meterse al mar. Al ver hacia el extremo del espigon, puede ver el comedor, con vista al mar, y al extremo una pequeña construcción de 3 pisos. Sabe que se trata de un hospedaje. Es usado por turistas que vienen en busca de playas para correr olas. A lo largo del espigon ve a un grupo que esta filmando hacia el mar. Algún corredor de cierto renombre debe estar en el mar, piensa.

 

Mientras observa el nuevo edificio, ve como empieza un ciclo de buenas olas, y no cree poder darle la vuelta al espigon para meterse desde la playa. Con este fin se ubicaron una serie de orillas artificiales de madera a lo largo del espigon. Antonio simplemente se acerca a una de estas y se lanza a correr.

 

Son las 5pm y el tío de Antonio; José se encuentra en su oficina en San Isidro. José tiene 48 años, y fue una gran influencia para Antonio, fue el quien le enseño a correr tabla. Pero en esta sociedad uno tiene que ganarse la vida, y pese al estilo de vida relajado del surfer, eventualmente tuvo que entrar en ese círculo vicioso de vivir para trabajar, si quería seguir adelante, y poder mantener una familia. Durante años se resistió a dejar su pasión, y se levantaba a las 5:30 de la mañana para ir a “correr una horita aunque sea antes de ir a la chamba”. Lo hacia llegar despierto al trabajo, pero con el pasar de los años, se hace cada vez mas difícil levantarse a esa hora y no llegar molido a la casa. Intento un tiempo saltarse el almuerzo y correr a medio día. Pero eso le genero un problema alimenticio y termino dejando su hobbie solo para los fines de semana, si el cuerpo le daba. Pero hoy, igual que un par de veces a la semana desde hace unos cuantos años es distinto.

 

6:30 José sale del trabajo y se dirige a Punta Roquitas, la razón, una práctica poco usual, el “Night Surfing”. Normalmente esta practica se limita a competencias y exhibiciones, pero de hace algún tiempo la iluminación de la playa permite que decenas de personas como José la practiquen de forma cotidiana. La razón de la poca difusión de esta modalidad es que normalmente las playas para surfear se encuentran en las afueras, no en plena ciudad. Esto los obliga a usar grupos electrógenos para generar fluido eléctrico, haciendo muy cara su práctica cotidiana. Además en el extraño caso que se encuentren en el casco urbano, siempre quedan los vecinos, a quienes no les debe agradar nada que las playas se iluminen de noche y que hagan bulla. Problema que tampoco se da en Lima, por la extraña condición del talud que rompe la relación entre la playa y la ciudad. Esta es la razón que justifico la construcción de un hospedaje en el mismo espigon. Una condición tan particular atrajo a muchos turistas que venían con fin de practicar esta modalidad fuera del entorno de una exhibición. Si tan solo el cielo estuviera más despejado seria perfecto.

 

José llega a Punta Roquitas, estaciona tranquilo el carro y va directo a los vestidores. Ahí el alquilo un locker donde guarda su tabla y su wetsuit. Se cambia y al salir se cruza con Pablo, ambos han sido amigos durante años, corrían tabla hace años en la Herradura, antes que Pablo Gutiérrez malograra el balneario. Hacia varias semanas que no hablaban, y quedan en ir a comer después de correr tabla. Ambos se meten al mar, la sensación de meterse de noche, con la luna y las luces de la ciudad iluminando las olas tienen algo de místico con olas, en algunos casos más grandes que las que se corren de día por cuestión de mareas.

 

Luego de un par de horas de correr, José y Pablo se van a cambiar, y se van al comedor. Este cambia durante las noches, y se vuelve en un restaurante de mariscos. Ambos comen, se toman un par de cervezas y discuten sobre sus problemas del trabajo y como va la familia. A través de la ventana se puede ver mas surfistas adultos y turistas entrar al mar y correr, de igual forma que como lo harían de día. En medio de la conversación Pablo le menciona a José que el campeonato de Billabong es en dos semanas, en la misma playa y que no solo van a estar compitiendo surfistas de nivel internacional, sino que están trayendo a un grupo musical ochentero para que abra la fiesta después del campeonato. Hace años que no oye ese grupo, y piensa que seria interesante contarle a su sobrino Antonio para ir juntos ese fin de semana.

jueves, 21 de mayo de 2009

lunes, 18 de mayo de 2009

El programa está enfocado áreas de interacción entre niños (2-12 años) y padres. La zona posee un carácter cultural y poético y se busca mantener esa imagen proponiendose asi un centro lúdico-recreativo infantil donde a través del juego los niños vayan aprendiendo diversas habilidades. El edificio se ira desparramando por el acantilado generando asi una fuerte situación de recorrido a traves del edificio y dandole mas dinamismo y sentido lúdico, generar puntos de descanso y recreación que ritmen el espacio.

domingo, 17 de mayo de 2009

domingo, 10 de mayo de 2009

domingo, 26 de abril de 2009