jueves, 28 de mayo de 2009
miércoles, 27 de mayo de 2009
lunes, 25 de mayo de 2009
Annie:
Créeme cuando te digo que el camino que tome fue el correcto. Para empezar el recorrido era un descenso hacia el mar, donde la vegetación, los arboles, te hacían entrar en un mayor contacto con la naturaleza. Y ahí entendí porque la gente baja y sube caminando, solo así podrían entender y disfrutar el lugar. Luego de recorrer el sendero lleno de vegetación llegue a un gran umbral: donde el mar era el gran escenario, no solo por la visual sino también porque desde ahí podía observa todo lo que ocurría en el. Era un mar vivo, activo, con personas practicando deportes acuáticos, nadando o simplemente observando el mar.
Esa imagen se grabo en mi mente y lo único que hizo fue llenarme de ganas de querer bajar más para ver lo que había ahí. Pregunte a unos jóvenes que bajaban y me dijeron que esa actividad era producto de un centro de enseñanza de deportes náuticos que estaba ahí, que había permitido a muchos poder disfrutar y aprovechar el mar a través de los deportes náuticos. Esa situación me pareció fabulosa y a pesar de que no se nada de deportes náuticos y a lo mucho se nadar me dirigí ahí impulsada más que todo por la curiosidad y por mis ganas de disfrutar el mar.
El edificio se encontraba sobre un antiguo espigón, se apoya sobre él pero también hace uso de un muelle para no afectar las corrientes ni los flujos de olas existentes y para poder entrar al mar, más allá de la rompiente, ya que muchos de los deportes acuáticos se practican pasando la rompiente de las olas. Al entrar en el edificio se ve por un lado un área pública donde las personas comen, compran y pueden contemplar y nadar en el mar e inclusive pueden alquilar embarcaciones para realizar paseos a la Isla Palomino que se encuentra cerca de Lima, pero sobre todo es una especie de lugar de información donde uno decide que hacer. Ahí me entere de los deportes que se enseñaban, los costos y a que escuela dirigirme para aprender determinado deporte, pues hay q decir que ofrecen variedad. Es un espacio abierto donde todos pueden ingresar y donde uno decide que es lo que quiere hacer. Hay que añadir también que ahí uno escucha hablar a otros sobre que le pareció tal o cual deporte, quien es el mejor instructor y donde muchos jóvenes intercambian sus experiencias y vivencias en el mar. Pero también hay muchas personas que no quieren aprender y solo van a contemplar o esperar mientras sus hermanos, enamorados o amigos están aprendiendo y donde tienen algo que hacer aparte de observar, he de añadir que muy aparte de ser un lugar un paso y de encuentro, es un lugar donde se tiene una mirada distinta no solo al mar, sino también a la ciudad y donde el edificio enmarca y resalta diferentes puntos de vista y visuales de la ciudad y el mar.
Pero también por otra parte está lo que me pareció mas interesante, y son las clases de deportes acuáticos. Ahí están los instructores, jóvenes y niños que van con deseos de aprender, pues estos deportes no eran de fácil acceso para todos, en cambio ahora con ese centro de enseñanza es mas fácil para todos poder practicarlos. Así también hay varios turistas que como yo o no saben nada de deportes náuticos y llevados por la curiosidad desean aprender u otros que ya tienen conocimientos previos y desean practicar unas horas su deporte favorito. Como bien tu sabrás, en mi país, nunca tengo tiempo para poder aprender algún deporte, y menos náutico, así que me dije a mi misma, porque no? y que mejor ahí donde me ofrecen desde el equipo hasta el traje para poder practicarlo.
El edificio esta emplazado de tal manera que cada deporte ha encontrado su mejor ubicación en relación con el mar. Desde los deportes que requieren las olas y la rompiente, como aquellos que necesitan ir más allá de la misma. He de salir del espacio publico para entrar a uno mas controlado, donde se ubican las escuelas, ese espacio esta a otro nivel, con otra visual. Yo me había decidido por aprender vela y mi primera embarcación sería un sunfish, una embarcación para principiantes. Antes de entrar al mar, vino la clase teórica: aprender nudos, armar la embarcación, palabras técnicas, y un calentamiento previo antes de ingresar al mar. Al fin el mar!!!! Hay un muellecito más pequeño que me permite entrar mas fácilmente, el muelle se inclina hasta q esta al nivel del mar, finalmente el mar y yo. Y bueno, el instructor al lado. He de decirte que bañarte n el mar es una cosa, pero es muy distinto, el mar, tu y una embarcación, porque el mar te reta, y el gran desafío es controlar la nave. En fin fue una experiencia única y lo mejor muy cerca al hostel. Al acabar la clase me dirigí a los vestidores, me duche y ya estaba de nuevo lista para poder regresar al hostel , o a disfrutar de Miraflores y ver que otras cosas tenia Lima para ofrecerme. Creo que me quedare un poco mas a ver si aprendo bien. Ya t estaré contando en otro mail. Saludos
CASA JOVEN, CASA PARA TODOS
...Ahhh!!!¡10:30! ¡Me quedé dormida! Felizmente tengo clases recién en la tarde y solo me falta completar el trabajo e imprimirlo. Sabía que no debí quedarme hasta tan tarde. Pero que importa, la conversa estuvo divertida! Ya era hora que abran un lugar para jóvenes aquí en Lima. Lo mejor es que queda a pocas cuadras de mi casa, por el parque donde solía ir a jugar de chibola. Si pues ese lugar era bien paja, cuando estaba en el cole también iba, porque ahí uno se podía alejar de la ciudad, estar solo y pensar un rato. Habría sido fatal que una inmobiliaria lo compre, felizmente iniciaron ese proyecto de casa joven. Y así es como terminé ayer chupando tranquila con mis patas en el barcito del local. Es que tiene una vista alucinante! Y tiene una zona al aire libre para las noches en las que hace un calor maleado! No te das cuenta que pasa el tiempo por que hay todo un ambiente relax que te hace olvidar del estrés de los estudios. Y en invierno la neblina le da un aire místico. Nunca es igual. Siempre hay un paisaje diferente, eso es lo bacán.
¡Demonios! ¡La computadora se colgó! Ya se, voy a ir a la sala multimedia de la casa joven, ahí puedo encontrar la info que me falta y encima ahí imprimen barato. Si y de ahí puedo agarrar carro en el la Av. Del Ejército…
…Paola se ve apurada - ¡Hola Susana! ¿Tienes máquinas libres? Tengo que terminar una chamba al vuelo.- ¡Si pasa! Elige cualquiera.- Con razón, de lo contrario nos quedaríamos charlando horas. Eso es lo bueno de trabajar en este lugar. Cada día conozco a más chicos. Todos son diferentes y vienen con rollos diferentes. Se siente bien poder asesorarlos en lo que necesiten. A veces no son tan abiertos para pedir ayuda, pero ahí entro yo, como estoy acá siempre, de alguna manera me tienen confianza y así los puedo ayudar. Además que suerte poder trabajar en un lugar amplio, cerca al mar, con una oficina con vistas al parque y cerca al ingreso para poder recibir a todos los chicos. – ¡Habla Susana! ¿Que tal? ¿Hay gente en la sala? - Si, Pedro, están tus patas ahí, creo que están viendo el partido. - Noooo ya comenzó?? ¡Hablaos!-
… Esa gente. Todos prendidazos de la TV. Es que es la final pues por eso me vine corriendo del cole, solo que estos vagazos terminan más temprano! ¡No vale pe yo me tengo que venir desde la Av. Benavides! Pucha que chévere este lugar. En mi jato ni fregando entrábamos todos. Acá entran como 50 puntas sobradazo y mientras nosotros vemos el partido las flacas juegan fulbito y otras leen revistas. Genial para “hang out”. Comodazo con harto sitio donde sentarte, echarte recostarte y un techo alto con una mampara donde se ve en el mar a todos los “churfers”. Verdad esta bien paja, fácil le digo a Sonia a la salida y lo separo para hacer mi fiesta a fin de mes. Total acá no fastidio a ningún vecino. - ¡Goooooooooooool! -
…- Chicos!!! Voy a ensayar unas nuevas coreografías, ¿alguien se apunta? - Desde chica me ha gustado bailar, pero nunca pude seguir clases, en el cole un tiempo, pero con la universidad y la chamba se me hace súper difícil. Felizmente me entere de este sitio. Hay salones que puedo separar para bailar cuando yo pueda! Y lo mejor es que acá conocí gente que también le vacila el baile, y podemos ensayar juntos. Es un amplio salón y quien pase por ahí puede vernos ensayar o unirse. El salón tiene espejos para poder verse y mamparas que iluminan desde el acantilado.-¡Lore, al costado están ensayando unos chicos que tocan bravazo, fácil abrimos el panel y pueden tocar para que nosotros bailemos!- ¡Buena idea Guille!- Eso es lo genial de tener espacios flexibles.
…Que chévere tocan, fácil algún día me apunto, pero hoy estoy con ganas de pasear con un puchito en mano… el proyecto no sale y en dos semanas es la entrega. Lo bueno es que tenemos un lugar donde reunirnos los 5, con mesas de trabajo y materiales, pero ahora necesito un break, los deje en la sala de reuniones para que discutan entre ellos. Cuando hay bloqueos como esos prefiero salir a caminar. El camino que rodea las diferentes salas es perfecto para relajarse. Puedes ver diferentes situaciones, paneles con exposiciones de lo que esta haciendo la gente, hay unas vistas espectaculares del acantilado y te conecta con el parque que envuelve al edificio. Además hay lugares para sentarse y aislarse de la gente cuando quieras estar solo. Eso es lo genial. Cuando quieres estar con gente vas por el camino, entras al estar o te paseas por los salones, y cuando quieres estar solo tienes pequeños lugares para estar o áreas del parque que te aíslan con lomas y depresiones de lo que suceda detrás. Eres tú y el paisaje. Puedes ver a los skaters hacer sus piruetas sin que ellos te vean o sientan tu presencia o también ver el mar y a los surfers. Bueno es hora de regresar a chambear, de hecho me siento más inspirado.
… - Jorge, hay una presentación de teatro por el auditorio, parece que va a ser chévere porque hay harta gente, ¡y lo van a hacer hacia fuera! ¡Vamos a reservar una loma o una terraza!- Jajaja ¡Ya pues y de ahí subimos a reiliar y hacer street con el skate! – Por fin un lugar para nosotros. El skate park que hicieron hace unos años es una babosada porque siempre para lleno y solo es para hacer trucos o entrar en la poza. No había un lugar simplemente para patinar. Aquí, con pistas rampas, bancas, pendientes y demás variantes, más que limitarnos a 100m2, nos dejan la libertad de innovar.
… Así descubrí la casa joven. Me encontré un día con un pata en el Ovalo Gutiérrez y me dijo para ir a tomar un par de chelas, pero yo no tenia ganas de ir a la calle de las pizzas ni a barranco, estaba matado de la chamba y al día siguiente en la mañana del sábado, tenía clases; tampoco tenia plata para ir a otros restaurantes que quedaban por ahí. Pero Juan insistió, me dijo que era un lugar diferente. Así me convenció y comenzamos a caminar por toda la Av. Santa Cruz hacia el malecón. No iba por esa zona hacía tiempo, desde que me mude a Lince. Llegamos al parque Isaac Rabin y recordé que mis papás me llevaban a jugar de chiquito y cuando era adolescente ahí aprendí a hacer mis primeros trucos en skate. Vi que habían hecho una ampliación. Ahora el parque continuaba expandiéndose como una alfombra de patchwork. Esta nueva superficie tenía diferentes texturas y colores. Había desniveles en el terreno, lomas, pliegues, rampas y desigualdades que te guiaban bajando por el acantilado hacia el gran terraplén, balcón que te acercaba al mar.
Mientras bajaba iba descubriendo un edificio que se amoldaba a la trama del éste parque, parque y edificio hacían simbiosis. A través del recorrido se iban revelando las distintas salas iluminadas; donde había más gente era en el famoso bar del que hablaba mi pata. No era muy grande, de hecho no era una discoteca, pero era acogedor y hasta me encontré con unos amigos de la universidad que vivían por ahí.
El lugar definitivamente ha cambiado, ahora no da miedo bajar hasta la playa, las terrazas donde antes se dejaban mensajes con piedras ahora son murales donde quien quiera se puede expresar y en su lugar hay este edificio-parque que brinda un espacio para los jóvenes. La bajada que existía ahora esta mejor iluminada y es más segura. Gracias al barcito y el estar de la casa joven ya hay menos “chibolos pastrulos” y si quiero tomar ya no tengo que esconderme con la botella de 3litros de roncola en los lugares oscuros de la bajada, ahora me voy al bar; y esos antiguos lugares oscuros ahora están iluminados y son lugares para estar y conversar. En definitiva el lugar ha cambiado. Ahora se puede disfrutar de día y de noche y puedo estar y disfrutar de mi tiempo libre en un lugar sin tener nada que hacer.
Un día de verano…
La familia Aguado vive en Barranco. Hoy es un lunes del mes de febrero, como todos los días de semana, papá Aguado se va a trabajar muy temprano, él trabaja en San Miguel y como siempre, usa la Costa Verde como vía de rápida, la cual recién han vuelto a abrir después de algunas obras que se estuvieron realizando. Sale junto a su esposa a las 8 de la mañana, llevando a sus dos hijos menores de 10 y 5 años a una nueva academia de natación que le han recomendado y le queda en camino.
Ya en camino, pasando el puente de la playa La pampilla, llegando al límite de Miraflores con San Isidro, se comienza a divisar un gran paisaje acuático, aterrazadas superficies de agua, puestas de una manera tan natural que pareciera que el mar y la naturaleza subieran y se infiltraran en la ciudad.
Papá Aguado se da con la sorpresa que el gran tráfico con el que se encontraba todas las mañanas en esa zona había desaparecido. Todo se debe a que han creado una nueva vía la cual va por abajo del acantilado, bordeándolo y conduciéndote a la entrada al estacionamiento del gran complejo acuático, donde queda la academia de los niños. Mamá convence a papá a quedarse una rato para ejercitarse, ya que al no haber tráfico aún tiene tiempo antes de irse a trabajar.
Papá Aguado decide quedarse y dirigirse a una de las piscinas públicas, en la parte media del acantilado, desde donde tiene vista de sus hijos en la academia y una vista espectacular de la bahía entera. Mientras tanto mamá Aguado se dirige al aquafitness para mantenerse en forma, desde donde también puede ver a los niños, a su esposo y desde donde también puede ver a su hijo de 16 años, el cual es deportista calificado, saliendo de su entrenamiento matutino de todos los días y dirigiéndose al gimnasio a completar dicho entrenamiento. Papá continúa su viaje al trabajo, mientras sale del estacionamiento aún puede ver a su familia en lo suyo, sumergida en el gran complejo.
Dan las 11 de la mañana los niños terminan su clase y sin necesidad de salir del agua se pueden dirigir a las piscinas lúdicas del parque acuático, donde pueden disfrutar y recrearse con el agua de todas la maneras inimaginables. Mamá se dirige al centro de belleza donde le realizan unos masajes y donde siente una gran paz que le da la iluminación y la vista al interior de las piscinas, generando unos suaves reflejos relajantes.
Llegó la hora del almuerzo y papá Aguado les da el encuentro, esta vez aproximándose por el lado de Magdalena – San Isidro, ahora observando el perfil del complejo el cual va posándose tan sutilmente sobre la topografía de forma tan natural, que pareciera como si te zambulleras y te infiltraras en el mar al igual que sientes que el mar se infiltra en la ciudad. La hija mayor de 21 años también les da el encuentro y la familia entera se reúne a almorzar en un restaurante del complejo, desde donde es tal el paraíso acuático que pareciera que estuvieras en una cápsula dentro del mar. Después del almuerzo cada uno vuelve a sus actividades, la mamá y los niños van a pasear a la orilla escalonada, desde donde se pueden percatar que mediante pasan las horas, por un lado de la orilla la marea va subiendo de nivel y por el otro lado el nivel de las piscinas lúdicas va bajando, generando nuevos espacios y nuevas situaciones.
Dan las 5 de la tarde, papá Aguado regresa del trabajo y mientras los niños se divierten con los chorros de agua que comienzan a salir de los nuevos espacios que quedan de las piscinas lúdicas, papá y mamá se dirigen a las piscinas termales a observar el sunset y a relajarse después de un largo día, mediante un circuito de mini piscinas que van ofreciendo diferentes intensidades de calor y diferentes visuales. Después de relajarse, recogen a los dos niños y regresan a su casa.
Ya son las 7 de la noche y el hijo mayor se reúne con sus amigos en las rampas y anfiteatros formados por las piscinas lúdicas que ya bajaron completamente su nivel de agua. Donde van jóvenes a montar skate o bicicleta bmx. Mientras otros hacen carreras de nado en la piscina en el mar, saliendo a unos vestidores en medio del mar casi imperceptibles.
Llegan las 9 de la noche la iluminación y los reflejos de las piscinas superiores se dirigen hacia la parte inferior del complejo donde se realizan las últimas actividades del día, eventos o conciertos en los anfiteatros. La hija mayor llega con sus amigas y se dirige al muelle que esta semi-hundido donde se encuentra un bar desde donde te sientes flotando en medio del océano, donde las olas van golpeando levemente las rocas y sientes la brisa marina, y desde donde se puede apreciar de las estrellas y el infinito del horizonte.
Un día de invierno…
Llegó el invierno. Hoy es un viernes de junio, la humedad y la neblina están más intensas que nunca. El hijo mayor como siempre sale muy temprano, antes de ir a estudiar, a su entrenamiento matutino. Horas después sale el papá y mamá Aguado con los niños y con dirección a la escuela.
Luego de dejar a los niños, como todos los días papá Aguado se trasporta por la Costa Verde y va con dirección al complejo donde al aproximarse se vislumbra los reflejos del agua entre la espesa neblina, un paraíso acuático difuso y contenido en una atmósfera traslúcida de neblina, en donde deja a la mamá que como siempre se dirige al aquafitness, donde ahora es una piscina temperada y techada, pero sin obstaculizar la visión a todo el complejo, donde después de ejercitarse un rato pasa a relajarse en las piscinas termales, las cuales se encuentran continuas a esta, a las cuales te trasladas sin necesidad de salir del agua, tan solo siguiendo los diferentes ambientes acuáticos, que se encuentras estratificados dependiendo de la intensidad de calor que emita el agua, lo cual te permite adecuarte a esta.
Son las 2 de la tarde y papá llega junto con los dos pequeños para almorzar en familia. Esta vez van al restaurante superior al borde del acantilado, al estar sentados se percatan que pareciera que estuvieran flotando en medio de las nubes. No logran divisar claramente el terreno del acantilado, solo logran ver algunos reflejos de agua.
Llegan las 5 de la tarde los niños empiezan su clase de natación, ahora como ya tienen un poco más de experiencia, van a pasar del circuito de niños al de adultos, mamá Aguado quiere estar cerca de ellos así que va a la cafetería donde tiene total control visual de los niños.
Son las 7 de la noche papá Aguado llega al complejo, desde su trabajo, pero ahora ya no observa tan claramente el perfil, sino observa un perfil difuminado, un juego de luces y reflejos en la neblina desde la cima del acantilado hasta el mar. Papá va a unas a las piscinas públicas temperadas a realizar un poco de ejercicio. Mientras tanto puede ver siluetas de personas en el show que se realiza en los anfiteatros que hay en la parte baja. Entre esas siluetas se encuentran mamá Aguado y los niños.
Son las 9 de la noche, después de haber dejado a los niños en la casa de su abuela en San Isidro, papá y mamá Aguado se dirigen hacia el complejo acuático con dirección al restaurante nocturno. Pero esta vez la aproximación ya no es desde abajo de la Costa Verde si no desde arriba, desde la boca del embudo de agua, donde pueden ver como este gran embudo de agua es una concentración y a la vez dispersión de agua, luz, reflejos, naturaleza, etc. Esta vez dejan el carro en el estacionamiento superior junto a las instalaciones de la piscina olímpica y se dirigen al restaurante caminando. El camino a pie al restaurante nocturno que se encuentra en el lado medio bajo del acantilado, es toda una experiencia, la cual la hace más interesante y mística la presencia de la neblina. El camino se encuentra en un nivel más bajo que la superficie de las piscinas, donde vas disfrutando de una serie de superficies laterales dependiendo del tipo de piscina que sea. (Diferentes colores, diferentes materiales, diferentes texturas, diferentes olores, diferentes sensaciones). Las sensaciones que priman son las que se perciben en un radio cercano, pero a pesar de que la neblina no les permite visualizar un horizonte, esta los envuelve en una atmósfera húmeda y acuática, complementándose con la iluminación y los reflejos de agua. Dentro de este camino se van abriendo ciertas visuales que les permiten ver al interior de las propias piscinas dependiendo de la actividad en estas y también les permites ver las relaciones o contrastes del complejo acuático con la naturaleza, como el vapor de las piscinas termales se va mezclando con la humedad y la neblina fría generando mayor difusión de la atmósfera o como te van generando diferentes horizontes artificiales por medio de piscinas “infinitas”. Después de este sensorial recorrido llegan al restaurante nocturno, el cual se encuentra como una isla en pleno paraíso acuático, donde se encuentran con sus amigos.
Mientras tanto sus dos hijos mayores se encuentran en las piscinas termales y anfiteatros de la parte inferior, cerca al mar, donde pasan música y se realizan proyecciones al cielo y a las piscinas envolviéndolos en una atmósfera totalmente distinta estando solo a unos cuantos metros de sus padres. Así es como se percatan que este es el lugar perfecto, que dependiendo de la ocasión este lugar puede crearles una atmósfera diferente, donde se dan una serie de dualidades que te permiten adecuarte perfectamente al lugar, donde pueden caminar o pueden navegar, donde pueden recrearse o pueden competir, donde pueden disfrutar del agua dulce como del agua salada, donde pueden estar cubiertos o descubiertos, donde pueden estar arriba o estar abajo, adentro o afuera, donde pueden estar compactos o dispersos y donde pueden estar tan conectados o tan desconectados, con el resto de personas, con el resto del complejo y con el resto de la ciudad.
Agua Dulce, un día de verano…
Kiko es un joven padre de cuatro hijos, quién vive en Chorrillos con su familia. Esperando ansiosos la llegada de un día soleado y caluroso en el mes de Enero, ven que el sol sale por el este, luego de una nublada mañana.
Deciden entonces pasar un día en la playa más popular de Lima: Agua Dulce.
Se alistaron para salir y comenzaron a caminar por la Av. Huaylas hasta llegar al gran malecón de Chorrillos.
Desde allí se ve la amplia playa de arena, llena de múltiples colores conformados por los visitantes playeros, las sombrillas, los toldos y las toallas colocadas en la arena. Kike observa a todos los bañistas, ansiosos por llegar a la playa, bajando por las rampas o <